¡No llega a hacer volver su espÃritu de allÃ! ¡
Algo lo retiene aún!
Vivir de ese vacÃo, piensa que si, lo podrÃa.
Una voz la llama, un eco en sus orejas le repite indefinidamente los cantos del viento.
Le hubiera gustado quedarse un poco mas, habrÃa apreciado hacer encuentros y vivirlos profundamente.
¿Una sensación conocida entró en su corazón, como si? ya hubiera vivido aya, en esas arenas? ¿Quizá en otra vida?
¡Es increÃble su atracción para ese silencio profundo!
Aunque no pudo verdaderamente impregnarse, pudo gozar plenamente de un placer interior, un calor irradiante de un bien estar, y de relaciones humanas agradables y atentas.
Se dejó abrazar por el Sahara, se dejó acariciar por este mundo misterioso, olvidó su cuerpo, se sintió bella, perdió su edad y sus dolores. Sólo el momento presente contó.
Sin miedo, sin temor, sin pensar en los riesgos ni en los peligros. Puso toda su
confianza entre las manos de los conductores de camellos, dos seres sublimes y luminosos.
Un bonito trato se instaló, una confianza recÃproca. Un lienzo transparente y positivo. Una franqueza digna y directa. Muchachos con la risa fácil, siempre listos para la broma, sin tabú ni juicio. Con un respeto recÃproco entre sus conocimientos distintos. Berberiscos de sus orÃgenes y reivindicándolo. Intercambios constructivos y felices. Un trato de una generosidad increÃble. Una atención natural, una protección espontánea. Muchachos simples y fáciles de vivir.
HabÃa entre ellos una unión extraordinaria. Los dromedarios estaban en ósmosis con ellos. Tienen tal conocimiento de sus animales y de la tierra arenosa que ella aún esta admirativa.
No faltaba nada, todo lo necesario estaba allÃ.
?Es loco como en Europa perdemos el sentido de lo indispensable. Somos tan materialistas que nos paralizamos con superfluos mientras que basta de muy poco para vivir.
Por supuesto que no viven sin modernismo, por supuesto que les gusta la evolución, pero sus informes de la vida no tiene nada que ver con nosotros, el respeto no es a la imagen del nuestro. Los valores no se basan en el individualismo?.
No sabe cuánto tiempo sus maneras de vivir permanecerá asÃn, pero de verdad fue: un experimentó de una felicidad intensa la que ella vivió.
HabÃa dos mujeres, eran dos conductores de camello. Imposible de no entrar en el juego de la seducción. Una seducción hecha de valor interior, construida sobre la belleza de las almas. Los cuerpos estaban pegajosos, llenos de arena por todas partes, sin maquillaje sin perfumes otro que el de la piel. Sobre todo no prenséis que habÃa mal olor, lejos de eso: en el desierto nada huele mal, incluso los dromedarios.
Son encantadores por automatismo, eso es propio de sus herencias vitales. Los hombres de Marruecos tienen unos conocimientos técnicos innatos, eso forma parte de sus movimientos, son seductores sin par. ¡Una mirada de una profundidad sin fin, un esmero atento y bien agradable finalmente! Siempre una palabra encantadora y aduladora. Un placer para ellas, sobre todo sabiendo que francamente nada las valorizaba.
No es necesario pensar más ellas de las palabras, no es necesaria la sonrisa en soslayo, no tener una imaginación demasiada exaltada sobre los intercambios que hubo. Es necesario saber exactamente tomar eso como eso fue: Una relación basada sobre una libertad de ser, una gran confianza y una ternura instalada por la cohabitación del campamento.
ConvenÃa para ellas saberse asà protegidas y apreciadas por estos dos jóvenes simpáticos.
Verlos guiarse en las arenas con un natural extraordinario, (no es fácil de situarse en este universo de finas piedras, al menos para ellas). Verlos atender los animales, u ocuparse de las comidas, o subir la tienda y preparar los campamentos. Escucharlos hablar su lengua el uno con el otro, ciertamente para hablar a veces ellas. ¡OÃrlos cantar sus coplas? ?Fue Un Gran Momento de felicidad?!
Hubo lluvias tempestuosas, hubo una tormenta de arena, hubo mucho sol, hubo un calor que sofocaba, hubo estrellas, muchas estrellas y una luna maravillosa. Hubo moscas fatigosas y también un bebé escorpión e incluso una enorme araña que pincha. Hubo agujetas, dolores de nalgas. Risas, bordes, bromeados? Hubo un pozo fabuloso que les restauró y lavó. Un momento que volvió a dar un lugar olvidado al valor del agua. Hubo comidas excelentes y sabrosas.
¡Hubo la magia de la VIDA simplemente!
Y llego el momento de dejar todo eso, habÃa de volver de nuevo al inicio, fue necesario pensar en la separación. La tristeza en el alma, el dolor al corazón. Un bienestar se habÃa instalado, una complicidad dando deseo de conocer mejor al otro. Eran como una familia.
Pero el tiempo es asÃ, pasa sin respiro, no perdona el menor segundo. ¡Las agujas vuelven sin detenerse, incansablemente!
Estos momentos entraron en el pasado. ¡Para volver en pensamientos en el presente!
¡Un presente que se alimenta aún de esa aventura vivida, aventura que no puede olvidar!
¡Ella : ?Ella es de alli?!






